Dejamos el hotel y vamos a Zagreb, que está en autopista 1 hora.
Zagreb está vacío y no hay nadie en la calle. El casco viejo es bonito pero tampoco es la hostia para ser la capital. Comemos unos filetes con puré de patatas que están buenísimos, pero otra vez nos salimos del presupuesto.
Como no hay mucho que ver, nos dirigimos hacia Bosnia, a la frontera que está Borsnako Granski. En 3 horas estamos en la frontera y como no tengo la carta verde original nos hacen pagar 28 euros por estar 3 días en el país.
Nada más atravesar la frotera flipamos, porque han cambiado la moneda, la gente y los carteles aparecen en una letra que no se entiende nada "cuadrados, tiendas de campaña al reves, un cristo...".
Después de conducir otras 2 horas por una carretera de perros, decidimos pasar la noche en la furgoneta y encontramos un sitio perdido en el monte.
Yo no dormí mucho...porque creía que nos iban a asaltar...porque todos los coches que pasaban se quedaban mirando.